APOSTASÍA ALFA: Carta 300, 1903, Por Elena White, Dirigida al Dr. Kellogg

Carta 300, 1903, Por Elena White, Dirigida al Dr. Kellogg

Dr. Kellogg,

He leído su carta. Hace mi corazón muy triste el examinar la manera que se ha puesto delante de mí, y esta es la razón que por un tiempo no me he sentido que podía escribirle a usted. Mi corazón está muy triste sobre su caso. Posiblemente no hubiera podido contestar su carta. {Carta 300-1903.1}

Estuve muy esperanzada sobre usted después de la Conferencia General. Intenté de todas las maneras de motivar a los hermanos a hacer todo en su poder para eliminar todo lo posible de su camino y de cooperar con usted; pero estoy muy triste ahora que he trabajado tan incansablemente para poner su caso como uno que pondría sus pies en la plataforma correcta y sin embargo viera donde ha cometido sus errores en el pasado. Mientras usted se sostenga en sus acciones, sólo planea establecer más extensivamente su negocio de alimentos en operación en todo lugar. Trabajará con métodos equivocados y cosas comerciales serán su ambición. Seguirá adelante a su propia manera, cuando su manera no es la manera de Dios. {Carta 300-1903.2}

He sido instruida que usted será utilizado por el Espíritu Santo cuando tenga un corazón nuevo y haya nacido de nuevo. Yo suponía que la reunión de la Conferencia de Battle Creek fuera el momento de su conversión total, pero su corazón no está bien con Dios. El Espíritu de Dios no  está obrando por su medio. Necesita ahora, no apresurarse y seguir adelante, sino ser convertido. No está sano en la fe. El trabajo esencial de ser hecho por nuestra gente, nuestros jóvenes, es educarlos para creer la verdad que ha hecho de nuestro pueblo lo que es, en número y en fuerza. Esta es la obra para este tiempo y debe ser reconocida y no negada como usted ha hecho y está negando la fe. {Carta 300-1903.3}

Usted no está sano en la verdad. Sus declaraciones hechas a los creyentes e incrédulos nos tergiversan como pueblo que no ha cambiado la verdad por error. Le quita la influencia que Dios nos ha dado a poseer ante el mundo, en revelar en lenguaje sencillo e inconfundible, que somos fieles a los principios de nuestra fe y que mantenemos el principio de nuestra confianza firme hasta el fin. Somos estrictamente confesionales. Creemos en 1903, las mismas verdades que creímos cuando establecimos el Sanatorio y el Colegio en Battle Creek, y sabemos que no tuvimos diferencias sobre este asunto. {Carta 300-1903.4}

Mientras usted ha contado las cosas que ha contado y ha hecho las declaraciones que ha hecho, ante incrédulos, mi corazón se ha entristecido realmente. Usted ha evidenciado que se ha apartado de la fe. Las mismas declaraciones que usted ha hecho, delante de los hombres mundanos de influencia, como los periódicos han informado sus palabras, han sido presentadas a mí claramente de sus labios como usted las ha hablado. Nosotros no podemos trabajar para darle influencia como aquel a quien podemos confiar con la Obra Sagrada conectada con nuestras instituciones, pues usted necesita primero ser convertido y dirigido. {Carta 300-1903.5}

Usted no está sano en la fe. He expuesto esto en mi diario hace meses. Sin duda usted ha puesto al pueblo de Dios, a quien el Señor ha guiado paso a paso en los caminos de la verdad y ha colocado sobre un fundamento sólido, en una falsa demostración ante los incrédulos. Algunos se han apartado de la fe y continuarán tergiversando la obra que Dios me ha dado. {Carta 300-1903.6}

La cuestión del Santuario es una doctrina clara y definida, como hemos mantenido como un pueblo. Usted no está definitivamente claro sobre la personalidad de Dios, la cual es todo para nosotros como pueblo. Usted ha prácticamente destruido al mismo Señor Dios. {Carta 300-1903.7}

¿Por qué debe usted tomar la libertad de hacer las declaraciones que ha hecho, como si tuviera autoridad al declararlas, cuando son falsedades? Usted ha hecho los fundamentos de nuestra fe de ningún efecto ante los incrédulos y la verdad, que siempre debe permanecer prominente y exaltada con esta gente, usted la ha prácticamente negado e ignorado en sus muchas declaraciones. ¿Cómo se atrevió a hacer esto? Requiere ahora que nosotros presentemos nuestra posición que nos constituye Adventistas del Séptimo Día. Cualquier influencia que Dios le haya dado en el pasado, ha sido en misericordia a usted, dejando que la luz brille sobre usted. {Carta 300-1903.8}

No podemos tener por un momento, cualquier tergiversación sobre estos solemnes e importantes temas de verdad, lo cual han sido la fe de nuestro pueblo desde 1844. Esto significa mucho para nosotros. El Señor me ha tenido decirle a usted que el enemigo ha, a través de sus especiosos engaños, colocado su incredulidad en su mente, y usted la ha estado exponiendo. Todos los que reciben sus presentaciones, entrarán en caminos extraños, si se conectan con usted. Usted está trayendo fuego extraño, fuego común, pero no el fuego que Dios mismo encendió; y ahora debo hablar claramente a nuestro pueblo que el Señor ha llevado paso a paso y nos ha mostrado luz clara sobre el Santuario Celestial en el Lugar Santísimo donde Dios se revelado a Sí mismo a sus designados. {Carta 300-1903.9}

Ahora no puedo declarar la mitad de lo que me gustaría, pero no debemos tener ninguna controversia con usted. Dios ha sacado a un pueblo, y Su Espíritu Santo ha abierto a ellos Su Palabra, clara y concluyente. Debemos ser Portadores de Luz al mundo. Todos deben ser una unidad y seguir paso a paso como dirigidos por el Señor. No debemos volver, negando nuestra experiencia pasada, debemos presionar hacia adelante y hacia arriba y hacer senderos rectos para nuestros pies, para que los cojos, los débiles de la fe, — no sean apartados del camino. {Carta 300-1903.10}

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